Dejando Huella Albacete, desbordados por casos de abandono de animales

Dejando Huella Albacete, desbordados por casos de abandono de animales

Como ya pasara el pasado mes de diciembre, volvemos a estar desbordados de casos de abandono y de entradas de animales en pésimas condiciones de salud a los que hay que atender. Recoger a un animal puede parecer un proceso mecánico, sencillo y casi automático, pero nada más lejos de la realidad; cada vez que recibimos un aviso se pone en marcha una maquinaria conformada por personas VOLUNTARIAS que cada año le quitan a sus vidas personales, a sus familias, a su ocio... miles de horas para gestionar las entradas y cuidados de estos animales y todo lo que hay detrás, un resumen podría ser de la siguiente manera:

Se recibe el aviso, habitualmente por las redes sociales, se valora la posibilidad de que pueda entrar, siempre supeditado a, en primer lugar, la disponibilidad de casas de acogida; de no haberlas, la gente de redes tiene que empezar a pedir ayuda de manera urgente.

De manera paralela, desde tesorería se informa del estado de las cuentas, que va de precario a inasumible, por si hiciera falta comenzar una campaña para recaudar fondos, pedir padrinos y socios e, incluso, desde eventos idear algo para sufragar los gastos que, como sabéis, son muy elevados en la mayoría de ocasiones  (la media mensual de gastos de manutención de animales y gastos veterinario suele rondar los 3.800-4.000 euros) .

Una vez se valora que el animal puede entrar en DHA, hay que hacerle un primer chequeo veterinario para evaluar su estado de salud; para ello es necesario que desde el equipo de acogidas alguien esté disponible para acudir a la clínica, lo que se complica aún más si hay que desplazarse fuera de Albacete a recoger al animal.

Todo esto sucede en apenas unos minutos, unas pocas horas a lo sumo, somos plenamente conscientes de que hay que actuar rápido pues las circunstancias personales o la comprensión de quien ha dado el aviso son muy variopintas, de tal forma que, cuando a veces y debido a diversos factores, tardamos un poco en dar respuesta, el animal ha desaparecido o se ha dejado a su suerte.

La gestión de encontrar casa de acogida tampoco es fácil en muchas ocasiones porque las disponibles suelen estar saturadas y el acomodar al animal a veces dilata su entrada salvo que se encuentre en grave riesgo… pero nos acercamos al día que ni siquiera estos casos podamos atender.

De este modo se hace entrega del animal a la casa de acogida junto con lo necesario para su cuidado que, a menudo, hay que recoger en varios puntos de la ciudad (nuestro local, farmacia, clínica veterinaria, comercios dedicados a la venta de productos para animales, etc.).
Avanzamos en el tiempo y el animal acogido necesita visitas veterinarias, algunas de ellas de urgencia a horas intempestivas y también a especialistas en otras localidades, que hay que atender y han de ser con la compañía de algún responsable de la asociación.

El objetivo de rescatar a un animal es proporcionarle la vida digna que se merece, la mejor posible, y eso culmina con la adopción, para la cual hay que seguir un proceso que consta, al menos, de un cuestionario, una entrevista y un período de adaptación…

¿se ha terminado? NO

Hay que hacer un seguimiento para verificar el estado del animal tras su adopción y el cumplimiento de las cláusulas del contrato.

Y todo ello, amén de cientos de procesos que a diario se llevan a cabo en DHA (eventos, socios, charlas, redes sociales, prensa, comunicación, gestión de colonias felinas, departamento jurídico, web, tesorería, coordinación de voluntarios, labores administrativas, burocracia, reuniones…) que hacemos gratis y no solo eso, sino que este trabajo es responsabilidad directa de las instituciones, que desde hace décadas viven acomodadas en el convencimiento de que seguiremos haciendo gratis o a muy bajo coste su trabajo, sin la más mínima implicación ni económica, ni logística, ni educacional.

Recoger a todos y cada uno de los animales que vagan por las calles no es, ni mucho menos, la solución al abandono. Elaborar planes oficiales de educación y concienciación orientados a evitar el abandono sí que lo sería, y estos planes deben de ir, inexcusablemente, de la mano de las entidades de protección animal, que son quienes conocen de primera mano la situación real.

Como veis el consumo de recursos humanos es enorme y el precio personal que se paga es muy elevado; somos conscientes de que nadie nos lo ha pedido, que hemos empezado en esto por voluntad propia, pero la realidad es que estamos desbordados y supliendo las carencias que la administración muestra en materia.

Por todo ello tenemos que cerrar las puertas a la entrada de más animales hasta conseguir reducir el número de éstos mediante adopciones, aunque lo que nos pide el cuerpo es cesar nuestra actividad en busca de una reacción de las instituciones que, interesadamente instaladas en el “mientras me lo hagan gratis, no me preocupo”, se acomodan en la pasividad y en la inacción pero nuestro sentido de la responsabilidad y empatía hacia otros seres vivos, nos impiden optar por esa vía de momento pero... puede llegar el día en que todas las entidades de protección animal de nuestro país nos plantemos y cesemos en bloque nuestra actividad, asumiendo que muchos animales sufrirán las consecuencias, pero quizás sea ésta la única manera para conseguir que los responsables de las altas esferas se esmeren en asumir aquellas tareas que, repetimos, SON SU RESPONSABILIDAD.

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