Valeriano Belmonte y el Cristo de Medinaceli

Valeriano Belmonte y el Cristo de Medinaceli

El artista, poeta y mejor persona, Valeriano Belmonte acudió como cada año, desde hace muchos, el pasado viernes al tradicional Besapies del Cristo de Medinaceli a la Parroquia Franciscanos.

Valeriano Belmonte ha explicado que él era alumno del Colegio de San Francisco, entonces empezaba a construirse la nueva capilla. La imagen del Cristo de Medinaceli llego en marzo de 1952, cuando Valeriano Belmonte tenía tan solo 8 años. El párroco era el Padre Buenaventura. La actual calle Franciscanos en aquel momento, según Valeriano, se llamaba Corregidor Godino, enfrente estaba la huerta de "el jaula". 

Cuando la imagen llegó en 1952 el Jueves Santo de ese mismo año ya comenzó a desfilar por las calles de la ciudad. Un año antes, en 1951, ya comenzaron los preparativos para confeccionar la cofradía, actualmente llamada Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli. La procesión del Cristo de Medinaceli es una de las más importantes de toda la ciudad de Albacete y de la que más gente congrega. 

Según Belmonte, en tiempo de Carlos III intentaron quemar la imagen, pero no lo lograron. También la intentaron robar, pero no lo consiguieron. Fue a partir de entonces cuando comenzó a coger fama. 

El besapies, que comenzó en el mismo 1952, se realiza el primer viernes de marzo como una ofrenda a el Cristo, también se le piden tres deseos, tan solo uno de ellos se ve cumplido. 

Belmonte cree que en todos estos años la imagen no ha sido restaurada, está intacta. El Cristo de Medinaceli cuenta con varias túnicas, una de ellas creada por "Las Carmelitas Descalzas" y otra regalada por un torero local llamado Pedro Martínez Pérez.  

Valeriano Belmonte escribió estos versos al Cristo. 

EL BESAPIÉS AL CRISTO

Viernes primero del mes, de un marzo primaveral...

Forasteros y paisanos van a besarte los pies al Cristo de Franciscanos...

Y en la puerta principal, aguarda la multitud entusiasmada y sincera para ver con alegría al Mesías de la Virtud... La Real Esclavitud de Medinaceli espera con cariño y simpatía...

A sus fieles seguidores, seguidores que le regalan piropos tan blancos como los copos de nieve... Besos y flores... Al supremo Salvador, al Rabí, el sumo Hacedor que es consuelo, calma y brisa, el Rey de Reyes clemente que obsequia siempre a la gente con una cordial sonrisa. 

¡Mirad, mirad al gentío esperando sin cesar - haga calor calor o frío- estar al pie del altar! Para besar con ternura al Hijo del Dios Divino, al Señor de la Llanura que recorrerá un camino lleno de abrojos y espinas en dolorosos momentos. Pero ahora todos contentos estaremos a su lado junto al ser idolatrádo. 

Viernes, primero del mes de un marzo que es pura mies. Forasteros y paisanos ya le han besado los pies al Cristo de Franciscanos. 

Valeriano Belmonte.


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