“Adagios XXI de Juan de Portoplano” por Jesús Millan Muñoz

 “Adagios XXI de Juan de Portoplano” por Jesús Millan Muñoz

No soy mejor escritor, ni mejor pintor, ni mejor filósofo, ni mejor intelectual que usted. Dicho esto, durante décadas he bebido en los que se consideran más grandes de todas las culturas y de todos los tiempos. O de casi todos. Porque tanta producción cultural existe, tanta, que nadie puede abarcarla. De todo ello, y de todo lo que he ido observando y pasando y padeciendo, algo de ello, he ido reflexionando en enunciados, que son en mi caso, siempre preguntas. Tómese estas frases, digan aforismos o adagios o fragmentos o proverbios o imágenes, lo que usted quiera, como un ser, que cree haber tenido buena voluntad, y que en casi todo se siente que ha sido derrotado por las circunstancias.

                        - En el fondo, he llegado a la convicción y concepción muy profunda, aunque puede ser errónea, que el género literario-filosófico, que una persona escriba-redacte, tiene su importancia, cada género es una perspectiva o dimensión diferente, pero que también, cualquier subgénero, con cualquiera se puede llegar a la esencia, realizar lo que se denomina una obra maestra, sea poesía, teatro, novela, fragmentos, aforismos, prólogos, cartas, artículos, novela, pintura, dibujo, canción, y cien subgéneros más de todas las artes y saberes.

                        - No sé qué puerta llamar, qué puerta me queda por llamar, para decirles, y mostrarles mis productos culturales. Para ver si alguien quiere incluirlo en su catálogo de viandas literarias o filosóficas o pictóricas. Como una más, entre las docenas que gestione o entre las cientos que valore…

                        - Creo que he perdido, a veces, creo y pienso, que he perdido en parte mi vida, yendo detrás de la creación cultural. Sé que esto, para muchos se romperán las vestiduras y se sacarán los cabellos de sus raíces, pero si debo ser sincero, no sé, de verdad lo digo, y expreso, no sé si he perdido el tiempo, y en parte mi existencia, estudiando y analizando y observando y pensando, docenas de miles de productos culturales, sin exagerar, frases, ideas, libros, pinturas, manuales, discursos, artículos, biografías, preguntas, fórmulas, etcétera y etcétera. Y después, tú, creyendo poner tu pequeño sello, haciendo algo, algo que creías nuevo e innovador y profundo y esencial, con las palabras y con las imágenes y con los conceptos y con los colores-dibujos. Para que luego a nadie o a casi nadie le interese. Para que después realicen diccionarios de tu lugar, diccionarios de tal cosa, donde incluyen a cientos de personas, o docenas, y nunca, nunca hayan creído que tendrías el valor o el merecimiento, de tu trabajo incluirlo como uno más. No mejor que el de los demás, pero uno más. Pasarte toda la existencia, más de cuatro décadas, elaborando palabras en forma de literatura o de filosofía o de colores-imágenes pinturas-dibujos, y después, ni en tu provincia, ni ten tu localidad de residencia o nacimiento, en tu región. Ni siquiera sea tu producción una entre cien más, o una entre quinientas… Ni siquiera existan tus uvas y tus corderos que has criado. Ni siquiera. Y no es exagerar. Creo, sinceramente, no echo la culpa a nadie, tampoco a mi mismo, creo que he ido detrás de un sueño, que se ha llamado cultura y creación cultural, y no ha sido, ni una madre, ni un padre, sino un mal padrastro y una mala madrastra. Eso es todo.

                        - No puedes quejarte de nada, sino sufrir en silencio todos los fracasos, eso es lo que tienes que hacer, porque si alguna vez has hecho una queja, no es que te han escondido en el más profundo silencio, sino que te han borrado de todas las listas posibles…

                        - Es fácil, unos pueden hacer y decir todo lo que quieran, otros, solo pueden padecer y callarse, todo lo que los demás quieran. Esta es la realidad. Quizás, quizás hoy sea un día triste par tu corazón y tu alma y tu carne. Y hoy, ya cansado de décadas, décadas de trabajo intelectual, de tanto arar la tierra y de tanto sembrar, y siempre recibir frutos, que al final, se han podrido en tus almacenes, ya cansado de tanto, de tanto, quizás, tengas derecho a salir a la montaña y al aire debajo de la tempestad quejarte de algo, aunque las piedras no te respondan.

                        - No necesitas tener adversarios, menos enemigos, y menos aún por la cultura y sus oficios, déjeseme en paz, como hasta ahora han hecho, sigan haciendo como todo lo que he producido no existe. Que al final, como en todos los casos, es solo un producto derivado de lo que se ha hecho antes. Sé que no tengo tanta originalidad, lo sé, pero la inmensa mayoría tampoco. Solo quiero expresar que si hay mil obras de un género equis, si yo he producido una de esa especie, pueda estar también, ser una más entre las mil. Solo pido eso. Evidentemente, si hubiese estado en esa situación, me quejaría por otra cosa, como tantos otros hacen.

                        - No es el problema que la producción cultural que he fabricado no tenga eco, el problema es que si hay alguna verdad, se pierda y usted que me ha estado censurando y olvidando, usted o sus biznietos pierdan, porque puede ser que mil páginas escritas por mí, no tengan ningún valor, pero quizás haya una, que diga algo, que le pueda servir a la humanidad, y como usted me censura, no solo pierdo yo, sino sin saberlo también su biznieta. No observo-pienso-escribo-pintor para solo mi, y solo mi gloria, sino para añadir una plusvalía de verdad y bondad y belleza al mundo. No para lucirme yo, sino para intentar que sus tataranietos y usted vivan mejor…

                        - Yo, siempre me he alegrado que alguien haya encontrado una nueva verdad, así me evita a mí, me evita a mí encontrarla, y con la verdad que otra persona ha hallado, con esa verdad, me apoyo en ella, y yo puedo buscar o quizás encontrar otra. Por eso, nunca he tenido ni envidia cultural, ni creo soberbia cultural. Errores que tanto se cosechan en este mundo de la cultura. 

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