“Creadores el misterio de Ezra Pound” por Jesús Millan Muñoz

“Creadores el misterio de Ezra Pound” por Jesús Millan Muñoz

Todo ser humano es un enigma y un misterio, para uno mismo para los demás, la poesía como constructo-invención-descubrimiento cultural, es también un enigma y un misterio, Pound que unió ser un ser humano y un poeta, se unieron en él doblemente los dos misterios y los dos enigmas. No soy yo quién para juzgar y sentenciar a una persona, con sus traumas y heridas, que quizás ni él conocía totalmente, solamente intentaremos catar algo de su persona y de su poesía, para intentar que sea un espejo para nosotros, para nosotros comprendernos o entendernos un poco mejor. Ese es el fin de todo arte, de toda literatura, de toda poesía.

                        Ezra Pound, Hailey, Idaho, 1885, Venecia, + 1972. Quizás, el misterio y enigma de toda genialidad, o toda persona de gran talento en algunas actividades, y por tanto, puede terminar en lo que denominamos genialidad-excelsitud en esa área, es que el físico trabaja no solo con su interior, sino con el exterior, pero el autor de arte, sea el arte que sea, labora fundamentalmente su interioridad, y al entrar en su mismidad más profunda, puede perderse, no tiene ningún Virgilio-Beatriz que le ayude a viajar por los misterios del yo más profundos, por los infiernos y los purgatorios y los cielos…

                        Pound intentó, según la crítica, sintetizar lo antiguo con lo nuevo, los moldes antiguos del arte literario poético mezclarlo y combinarlo con lo nuevo, nuevos temas, nuevas formas. La antigua elegía y epopeya reservada para los dioses, mitos, los grandes héroes, reflejarla en multitud de temas de la cotidianidad. Al final, el héroe puede estar al lado de tu casa, sin nadie conocerlo, intentando ser buena persona, cumpliendo con su deber y su trabajo, intentando no hacer daño a nadie, ni de palabra, ni de obra. Al final, solo el Buen Dios, si existe, será el que de verdad conoce los corazones de los seres humanos.

                        Existen dos formas de laborar la realidad, a través de las artes, y la clase o el género dentro de la clase es quizás secundario o superficial, diríamos hay dos clases de autores, los que están elaborando siempre su obra, relamiéndola, buscándole la palabra o el color exacto, o aquellos, que dejan que el inconsciente y los defectos se peguen y adhieran al silencio del color o de la palabra o del sonido o del movimiento, según el arte. Parece ser que Pound en algunas de sus composiciones, era como el agricultor que siembra y resiembra la misma parra y el mismo árbol durante años y años.

                        La crítica y la teoría literaria y la poética y la estética, como quieran ustedes narrar el fenómeno, siempre se sirve de si un autor ha tomado de las fuentes aguas-vinos-aceites de tal movimiento o de tales autores. Realidad en sí. Pero el autor de arte, toma de todo, consciente e inconscientemente, esa es su lucha en el coliseo interior-exterior de su cuerpo-psique-alma. Toma de todo, e intenta llevarlo a nuevos significados-significantes.

                        Es como el matemático, busca-encuentra nuevos teoremas, que después los materializa en palabras o sonidos o colores o movimientos o sabores, según el arte que ha escogido o que le ha escogido.

                        Un poeta es un indagador, la poesía en el fondo quizás no sea literatura, sino metapoesía, metaliteratura, metapensamiento, metaarte, metaestética. Quizás tenga más de metafísica que de literatura, o quizás la literatura profunda sea metafísica, aunque no queramos admitirlo, o para que no se rasgue los vestidos, es antropología profunda de la humanidad y de todo ser humano.

                        Hay tanto que indagar-descubrir-pensar-sentir, hay tantos lugares en la humanidad, en la historia de la humanidad, hay tantas creaciones, excelsas creaciones de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur que los humanes han ido destilando-depurando-creando-criando a lo largo de los siglos y milenios. Tanto que se ha perdido-destruido, pero tanto ha quedado, que se necesitarían diez vidas, existir-vivir bajo o sobre este planeta, mil años, para intentar comprender-entender-sentir-pensar-meditar-reflexionar-analizar algo, solo algo de todo lo existente creado por el ser humano, de todo lo existente natural-naturaleza no creado por el ser humano, algo de la Metafísica-Ser Supremo...

                        El mundo es una maravilla, nos supera, si ese mundo, uno mismo y lo de fuera, se aborda con la moralidad correcta, y si es posible con la espiritualidad-religiosidad correcta, sin olvidar el equilibrio-adecuación correcta entre cuerpo-mente-alma, entre tu yo y la sinfonía de otros yoes, que son coetáneos tuyos, y con la enorme orquesta del mundo, de algo de todos los yoes del pasado, más los que vengan. Si intentas esa armonía-silencio-sinfonía de bondades, sin negar las maldades del ser humano, entonces, en tu modestia, una simple línea de palabras, diez líneas forman otro mundo, eso que denominamos poema. Pero un poema es más que un poema. No hay palabras para definirlo.

                        Un poema que intenta unir estética-arte-literatura-filosofía-metafísica-ciencia-técnica-teología-cultura para dar una pequeña porción de agua y sal al ser humano que desee acercarse-abrevar en esas fuentes.

                        Unir Oriente y Occidente, el Pasado y el Presente, incluso atisbar algo del Futuro, unir lo individual humano y lo social humano, la naturaleza no creada por el ser humano y lo humano creado-criado por la humanidad, la tierra y la metafísica, lo pequeño y el Ilimitado e Infinito Buen Dios. Unir o relacionar o crear acueductos entre todos esos vericuetos y extremos, esa es la función del atisbador de palabras-sonidos-colores-sabores-movimientos-tactos. Es decir, del autor del arte-artes. Esa es la estética profunda y esencial posiblemente.

                        No podemos encerrar una vida en mil palabras, quizás ni en mil sonidos, ni en mil formas-colores, pero para terminar, intentado que los nuevos autores, sean del género que sean, intenten combinar, la necesidad del gran talento, con la gran genialidad, pero con la gran bondad. Intentar que la ética correcta camine del brazo de la gran belleza. Que la belleza y la bondad y la verdad se besen en el silencio del poema o de cuadro o de la canción o de la sinfonía o de la danza… Terminemos con unos versos de Pound:

                        “[…] Nada es suficientemente vuestro.

                        Y sin embargo es usted”. 

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